La realidad económica de San Luis ha cruzado un umbral alarmante mientras la gestión de Claudio Poggi parece estancada en un discurso de «austeridad» que solo castiga al bolsillo de los puntanos. Con los últimos datos oficiales de marzo y abril de 2026, una familia tipo en la provincia ya necesita la escalofriante cifra de $1.434.464 para no ser considerada pobre, un monto que se vuelve inalcanzable para la gran mayoría de los trabajadores estatales y privados cuyo poder adquisitivo ha sido pulverizado. Mientras la inflación local de marzo marcó un 3,2% —con rubros sensibles como alimentos y educación liderando las subas—, el Gobierno provincial responde con aumentos salariales que son apenas un parche ante una Canasta Básica Total que ya acumula un alza interanual superior al 30%. La brecha social se ensancha en cada rincón de la provincia: hoy se requieren más de $658.000 solo para no caer en la indigencia, dejando a miles de familias puntanas en una situación de vulnerabilidad extrema. Frente a este escenario de asfixia económica, la pasividad del Ejecutivo provincial no solo preocupa, sino que indigna a una comunidad que ve cómo el costo de vida se dispara mientras las soluciones oficiales brillan por su ausencia.
