Una dramática situación atraviesa la comunidad educativa de la Escuela Nº 15 «Santa Catalina de Siena», ubicada en el paraje Tala Verde, dentro del Departamento San Martín. Docentes y familias de la zona han alzado la voz para denunciar una serie de abusos y arbitrariedades por parte de la dirección del establecimiento, marcados por un clima de miedo y persecución que, según denuncian, se mantiene en la impunidad ante la llamativa pasividad del Ministerio de Educación provincial.
Entre las acusaciones más urgentes, se destaca el destrato que sufren tanto alumnos como docentes, quienes deben soportar las bajas temperaturas a la intemperie debido a que la dirección se niega a abrir las puertas del edificio en el horario correspondiente. El desamparo alcanza niveles críticos con el personal docente, señalando que una de las maestras ha sido privada sistemáticamente de habitar la vivienda institucional, obligándola a buscar refugio en casas de vecinos. A esto se suma una sospecha alarmante sobre la salud de los catorce estudiantes del establecimiento: la falta de raciones alimentarias, ya que el comedor no funciona, dejando a los niños sin el servicio del PANE y despertando interrogantes sobre el destino de los fondos públicos destinados a su alimentación.
La indignación crece ante el aparente blindaje que rodea a la conducción escolar, donde se señala que la directora habría excedido ampliamente la edad jubilatoria sin concretar su retiro. La comunidad educativa apunta directamente contra el jefe de Educación Rural, Pablo Fernández, exigiéndole una intervención inmediata que, hasta el momento, no ha llegado. Mientras la mayoría de los docentes rurales destaca por su vocación de servicio, en Tala Verde se vive la cara opuesta: la de una institución manejada bajo una total discrecionalidad, donde el silencio oficial parece permitir que el abandono se instale como una costumbre cotidiana.
