Mientras el discurso oficial hace hincapié en la necesidad de reducir el gasto público en San Luis, diversos sectores de la sociedad observan con atención la permanencia de funcionarios con vínculos directos de parentesco con el gobernador Claudio Poggi en la estructura del Estado. La lista de parientes directos y políticos que desempeñan funciones jerárquicas en distintas dependencias del Ejecutivo provincial ha generado interrogantes sobre la equidad de los recortes, especialmente cuando el mensaje de austeridad se aplica con rigor sobre el resto de la administración pública.
En el centro de las críticas se encuentran designaciones como la de su hija, María Victoria Poggi, en la Subdirección de Personas Jurídicas, así como la de su sobrina, María Jorgelina Poggi, en el Ministerio de Educación, y su cuñada, Sonia Correa, en el área de Desarrollo Humano. La nómina se completa con otros familiares como su concuñado Horacio Darío del Percio y Gabriel Sindoni, quienes ocupan puestos estratégicos en el Parque Automotor y la Secretaría de Comunicación, respectivamente. Esta situación pone bajo la lupa la transparencia en la gestión de los recursos, ante una ciudadanía que percibe una marcada contradicción entre el pedido de sacrificio general y la preservación de cargos de privilegio para el entorno familiar del mandatario puntano.
