La histórica fabricante de golosinas vuelve a aplicar medidas de ajuste en su planta de Victoria, sumándose a una ola de cierres y despidos que golpea al sector por la caída del consumo y la apertura de importaciones.
Tras un complejo cierre de 2025 que afectó a la totalidad de su plantilla (600 operarios), la empresa Georgalos ha iniciado un nuevo esquema de ajuste. En esta etapa, la medida alcanza a 20 trabajadores, quienes enfrentarán:
- Suspensión de actividades.
- Recorte del 20% en sus haberes salariales.
La firma fundamenta esta decisión en el sostenido derrumbe de las ventas que arrastra desde el último trimestre del año pasado.
Los factores detrás de la crisis
El escenario para la producción nacional de golosinas se ha vuelto hostil debido a una combinación de factores económicos:
- Caída del consumo interno: El poder adquisitivo limitado ha frenado la demanda de productos no esenciales.
- Competencia externa: La apertura de importaciones, especialmente provenientes de Brasil, ha dejado a la industria local en desventaja competitiva.
- Costos operativos: La inflación y el contexto recesivo dificultan el mantenimiento de las líneas de producción activas.
El caso de Georgalos no es aislado. El panorama industrial muestra signos de un deterioro sistémico:
- Cierres históricos: Recientemente se confirmó el cese de operaciones de la fábrica cordobesa de alfajores La Paila.
- Efecto dominó: Otras empresas del rubro alimenticio están desprendiéndose de activos para sobrevivir.
- Otros sectores afectados: La crisis se extiende a la maquinaria agrícola y la industria del neumático, donde también se reportan dificultades severas.
El debate actual entre el Gobierno, las empresas y los sindicatos se centra en si la política de importaciones está ayudando a frenar la inflación o si, por el contrario, está destruyendo el tejido industrial del país.
