En medio de una crisis institucional sin precedentes y la suspensión de la nueva fórmula de cálculo, el organismo oficial informó una aceleración de los precios. El dato del 2,9% confirma ocho meses de tendencia alcista y se conoce justo cuando el Gobierno decidió mantener una canasta de consumo de hace 20 años para evitar que el índice refleje el verdadero peso de los tarifazos.
El primer dato de 2026 del INDEC arrojó una inflación del 2,9%, lo que representa una aceleración de 0,1 puntos porcentuales respecto a diciembre. Aunque el Gobierno intenta mostrarlo como un número bajo control, la cifra es la más alta registrada desde marzo de 2025 y marca el quinto mes consecutivo por encima del 2%.
La publicación estuvo marcada por dos hechos que destruyen la confianza en la estadística oficial:
- La renuncia de Marco Lavagna: El director del organismo dejó su cargo la semana pasada tras negarse a postergar la actualización metodológica del IPC.
- El freno a la nueva canasta: El Gobierno nacional suspendió la implementación de la fórmula basada en gastos de 2017/2018. Al seguir usando datos del año 2004, el INDEC subestima el impacto de los servicios, que durante 2025 subieron un 43,1%, muy por encima de los bienes.
A pesar del «maquillaje» metodológico, la realidad en las góndolas fue imposible de ocultar. El rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas lideró las subas con un 4,7%, impulsado principalmente por el fuerte encarecimiento de la carne y las verduras.
«Nos equivocamos. Subestimamos los estacionales y la carne jugó en contra», reconoció el ministro Luis Caputo, quien admitió que el 2,9% ni siquiera incluye los aumentos de tarifas postergados para febrero.
Este escenario nacional de «inflación dibujada» es el que utilizan gobernadores como Claudio Poggi para justificar aumentos salariales del 10% que resultan humillantes. Mientras el INDEC utiliza una canasta de consumo de hace dos décadas para arrojar un 32,4% interanual, los trabajadores enfrentan costos reales de servicios y alimentos que han destruido el 80% de su poder adquisitivo.
Con la salida de Lavagna y la manipulación de los tiempos estadísticos, el INDEC vuelve a quedar bajo la sombra de la sospecha, convirtiéndose más en una herramienta de propaganda para el ajuste que en un reflejo veraz de la economía argentina.

