Es inaceptable y vergonzoso lo que sucede en Cortaderas, donde el sistema cloacal ha vuelto a colapsar, inundando una calle vecinal y generando una crisis sanitaria que indigna a los vecinos. Lo peor de esta situación es que no es nueva, ya que el pasado 13 de enero se registró exactamente el mismo desborde, evidenciando una inacción total por parte de la gestión municipal que sigue ignorando un problema básico y urgente de infraestructura. Resulta indignante para la comunidad que, mientras se destinan fondos para obras superficiales como el nuevo portal de ingreso, se le dé la espalda a una solución definitiva para el desastre cloacal, más aún cuando el año pasado se presentó un presupuesto de 30 millones de pesos para arreglarlo que fue rechazado sin reparos, dejando claro dónde están las prioridades de un gobierno que prefiere la cosmética antes que la salud de su pueblo.
