San Luis se convirtió en el epicentro de la emergencia económica al liderar el ranking nacional de morosidad con un alarmante 34%, mientras que el 90% de los hogares locales arrastra deudas y lucha a diario para poder subsistir. Lejos de utilizar el crédito para proyectos o crecimiento, las familias puntanas se endeudan exclusivamente para cubrir gastos básicos como comida y servicios, golpeadas por la drástica caída del salario real y sueldos estatales que no logran superar la primera quincena.
A esta crisis de los hogares se suma un escenario desolador para el sector productivo y laboral: el cierre masivo de empresas y comercios ahogados por la suba de costos y tasas, y el dramático impacto social reflejado en el desgarrador incremento del estrés financiero dentro de las fuerzas de seguridad. Ante la absoluta falta de respuestas y contención por parte de las administraciones gubernamentales, los sectores afectados exigen medidas urgentes, refinanciaciones y una recomposición salarial inmediata que ponga fin a esta asfixiante bola de nieve crediticia.
