En lo que se presenta como un golpe devastador para el desarrollo tecnológico de la provincia, el Gobierno de San Luis ha decidido avanzar con la eliminación definitiva del Ministerio de Ciencia e Innovación. Según el proyecto de ley anunciado esta semana por el Primer Mandatario, esta cartera dejará de existir como parte de una reestructuración que implica la baja inmediata del 70% de la estructura de funcionarios políticos que integraban el área. Lejos de responder a una verdadera optimización administrativa, la medida deja al descubierto una feroz interna política, ya que el sector contenía a toda la estructura que responde a Adolfo Rodríguez Saá. Resulta paradójico y alarmante que, en el año que el propio ejecutivo denominó como «el año de la educación», Poggi decida romper una secretaría estratégica para el futuro puntano, privilegiando el desmantelamiento de sectores opositores por sobre la continuidad de políticas de investigación y desarrollo. Con esta decisión, el Gobierno no solo arriesga la pérdida de talentos y proyectos en marcha, sino que confirma que la prioridad parece ser la disputa por el poder territorial antes que el crecimiento científico de San Luis.
