En los hogares de San Luis, el impacto de la crisis económica se siente con fuerza y un nuevo relevamiento expone que casi la mitad de la clase media atraviesa serias dificultades para cubrir sus gastos mensuales.
El escenario financiero local refleja un fuerte retroceso en la capacidad de ahorro, obligando a las familias puntanas a utilizar sus reservas o a endeudarse para poder afrontar los servicios básicos y los alimentos.
Con ingresos que corren detrás de la inflación, el margen de maniobra desapareció y pagar las cuentas se transformó en un rompecabezas diario donde hay que postergar obligaciones.
En los comercios y barrios de la provincia se nota el freno en el consumo cotidiano, mientras los sectores medios intentan reestructurar sus presupuestos para no caer en la volteada.
La pérdida de previsibilidad golpea de lleno a un sector clave de la economía sanluiseña, que ve cómo sus herramientas tradicionales de estabilidad se derrumban mes a mes.
