En 2015, a pocos meses de finalizar el primer gobierno de Claudio Poggi, Verónica Corbalán recibió su vivienda en el barrio 900 Viviendas de La Punta.
Lo que debía ser el sueño de la casa propia, con el paso del tiempo se convirtió en una pesadilla.
Primero aparecieron los problemas eléctricos. Después llegaron las filtraciones y los daños en los techos cada vez que llovía. Pero lo más grave comenzó cuando las fisuras se transformaron en enormes grietas, comprometiendo seriamente la estructura de la vivienda.
Hoy, la casa presenta riesgo de derrumbe y se volvió inhabitable.
Verónica asegura haber enviado cartas, realizado reclamos y pedido reuniones al gobierno provincial, pero nunca recibió respuestas. Frente a esta situación, decidió hacer pública su historia y advertir a los nuevos y futuros adjudicatarios: “Ahorren dinero, porque la calidad de construcción es mala y los problemas aparecen poco tiempo después de la entrega”.
Mientras las familias reclaman soluciones, el gobierno sigue haciendo oídos sordos.
