Las oficinas centrales de EDESAL se convirtieron en el escenario de un violento momento de tensión cuando un vecino, visiblemente ofuscado y al borde de la desesperación, irrumpió para exigir la reconexión inmediata del suministro eléctrico en su hogar. El hombre manifestó con indignación que mantiene todas sus cuentas al día; sin embargo, operarios de la empresa se presentaron en su domicilio del barrio CGT y procedieron a cortarle la luz de manera arbitraria. El reclamo no fue solo por la falta de servicio, sino por la total desidia de una empresa que, a pesar de las facturas impagables y las tarifas abusivas, comete errores administrativos que dejan a las familias puntanas en la oscuridad sin previo aviso. Mientras los usuarios deben cumplir con pagos asfixiantes, EDESAL responde con negligencia, obligando a los ciudadanos a llegar a situaciones límite para ser escuchados en una oficina donde las soluciones tardan mucho más que los cortes.
