Mientras el gobierno provincial insiste con la entrega de bonos, los comerciantes de San Luis advierten que esta medida, lejos de ser una solución de fondo, está desmantelando la economía local. El mensaje es claro: la negativa de la gestión de Claudio Poggi a recomponer los salarios de los empleados públicos está asfixiando el consumo y provocando el cierre de locales en la ciudad.
La dinámica es evidente para quienes trabajan en el sector comercial: los bonos, al ser pagos extraordinarios y no sostenidos en el tiempo, impiden que las familias puedan planificar gastos o asumir compromisos financieros. «No es una medida significativa», sostienen los comerciantes, quienes ven cómo el flujo de ventas cae drásticamente apenas finaliza el impacto inmediato del bono en el bolsillo del trabajador.
El impacto de esta decisión política trasciende al sector público y golpea directamente a la actividad privada. La falta de un salario real que acompañe el costo de vida obliga a los ciudadanos a priorizar servicios esenciales y sanear deudas, paralizando cualquier otra forma de consumo.
El saldo de este modelo económico es visible en las calles: persianas bajas, locales que se achican y una incertidumbre creciente que no ofrece, por ahora, ninguna señal de mejora.
