Susana Ibáñez lleva casi un mes esperando una respuesta sobre Maximiliano Cabrera. Lo último que sabe es que su hijo estuvo el 28 de agosto en el Centro de Disposición Final de la ciudad de San Luis. Desde entonces no volvió a verlo. Ahora pide que regresen al basural, revisen los pozos, recorran nuevamente los campos cercanos y utilicen todos los elementos disponibles. “Búsquenlo bien, por Dios”, reclamó.
Maxi tiene 26 años. Se había quedado sin trabajo y hacía changas de albañilería. Cuando no conseguía empleo juntaba chatarra para vender. Tiene una hija de ocho años y su pareja está embarazada de seis meses. Su madre descarta que haya decidido desaparecer voluntariamente. “Él nunca se va a ir teniendo su señora embarazada de seis meses y tiene su hija que la ama”.
Fuente: elmosquitopuntano
