La morosidad de las familias alcanzó niveles históricos y profundiza una crisis social insostenible ante la absoluta pasividad de la actual gestión de gobierno provincial, que elude responsabilidades frente al ahogo financiero de los ciudadanos. Según un informe del Centro CEPA, el 12,3% de las familias tiene créditos en situación irregular, mientras que la falta de pagos en bancos y billeteras virtuales rompió todos los récords previos.
Los préstamos personales y las tarjetas de crédito explican el 73% del saldo irregular total. La mora en los préstamos personales se disparó del 3,3% al 14,9%, y en las tarjetas trepó del 1,6% al 12,5%. La situación es crítica en las billeteras virtuales, donde la morosidad trepó al 29,6%.
Este nivel de endeudamiento ya no responde al consumo, sino a la desesperación: muchas familias recurren a créditos para poder pagar alimentos, servicios públicos y gastos básicos. El ajuste salvaje y la brutal pérdida del poder adquisitivo hunden a la sociedad, mientras el gobierno provincial mira hacia otro lado frente a una problemática que ya afecta a 5,8 millones de deudores en todo el país.
