La hipocresía de la campaña electoral quedó expuesta de la peor manera en el norte provincial ante el inminente avance contra el beneficio de Zona Fría. El intendente de Santa Rosa del Conlara, Miguel Postiguillo, quien durante las elecciones pasadas militó de forma activa, pidió el voto y apoyó directamente las candidaturas de Mónica Becerra y Carlos Almena, hoy ensaya una desesperada maniobra mediática para desmarcarse de las consecuencias. El jefe comunal, principal responsable de haber traccionado voluntades en su localidad para que estos dirigentes libertarios llegaran al Congreso de la Nación, ahora pretende desligarse por completo del tendal social que dejará la quita de los subsidios al gas en pleno invierno. Con un discurso radial que busca limpiar su propia imagen ante la furia anticipada de los vecinos, Postiguillo acusó a sus excompañeros de boleta de olvidarse del pueblo y actuar como meros delegados partidarios tras haber respaldado el dictamen oficialista, omitiendo cínicamente que fue él mismo quien los subió al escenario y les dio el aval político frente a su comunidad. Esta insólita voltereta deja en claro que en el oficialismo provincial nadie quiere hacerse cargo del desastre tarifario que avalan los legisladores que ellos mismos inventaron, militarom y metieron en la Cámara de Diputados. ¿Se puede borrar la complicidad política intentando despegarse antes de la votación? Dejanos tu comentario.
