La ruptura política en San Luis ha llegado a un punto de no retorno con la decisión del gobernador Claudio Poggi de eliminar por completo la Secretaría de Actividades Logísticas, un área estratégica que hasta hoy funcionaba bajo la influencia directa del adolfismo. Bajo el argumento de un ajuste presupuestario, el mandatario aceptó la renuncia en bloque de todos los funcionarios ligados al espacio de Adolfo Rodríguez Saá, desmantelando una estructura con rango ministerial para reducirla a una mínima oficina dentro del Ministerio de Desarrollo Productivo. Esta maniobra es vista como una purga política definitiva que busca borrar cualquier rastro de sus antiguos aliados en la gestión pública, prescindiendo del 70% de los cargos políticos de un plumazo. Mientras el oficialismo justifica la medida como una optimización de recursos, en los pasillos de la política puntana se lee como un acto de hostilidad total en una guerra de poder que ya no tiene vuelta atrás. Al desarticular esta estructura clave, Poggi no solo centraliza el control, sino que lanza un mensaje contundente de exclusión hacia el sector que lo acompañó, priorizando la limpieza ideológica por sobre la continuidad técnica de la logística provincial.
