La apertura del año legislativo se vio manchada por una brutal respuesta policial contra los trabajadores que se acercaron a manifestar sus reclamos. Lo que debía ser un acto democrático terminó en un escenario de violencia desproporcionada donde los efectivos de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y golpes para dispersar a la multitud.
Las imágenes que circulan son contundentes y muestran la gravedad de la situación en las inmediaciones del edificio. La policía agredió directamente a personas que se encontraban en el sitio, dejando un saldo de varios heridos y un clima de extrema tensión. La falta de diálogo y el uso de la fuerza institucional generan un fuerte repudio en toda la comunidad.
Es urgente que se den explicaciones sobre quién dio la orden de avanzar de esta manera contra los manifestantes. La violencia no puede ser la respuesta a los reclamos laborales.
