La Ruta 49 B ya no es un camino, es una trampa. Lo que debería ser una vía de conexión para el campo y las familias de la zona se ha transformado en un terreno intransitable lleno de grietas profundas y socavones que impiden cualquier tipo de circulación. La situación es crítica: cientos de vecinos están al borde del aislamiento total tras las últimas lluvias.
La comunidad apunta directamente contra Vialidad Provincial y la intendencia local por la falta de obras de canalización y el mantenimiento nulo de las rutas secundarias. El agua hizo lo suyo, pero la desidia estatal fue la que terminó de destruir el camino, convirtiéndolo en un río de barro que nadie se anima a cruzar.
El reclamo es uno solo y es urgente: soluciones inmediatas. Los productores y las familias de Alto Pencoso están cansados de promesas que no llegan y de ser ignorados mientras sus caminos desaparecen. No se puede esperar más cuando lo que está en juego es la conectividad básica de todo un pueblo.


