La gestión de Gastón Hissa parece haber encontrado un nuevo método de señalización para los baches y alcantarillas abiertas en la capital: una rama seca y una bolsa de nailon. En las inmediaciones de la primera rotonda, los vecinos y conductores se toparon con este «dispositivo» precario que intenta advertir sobre un pozo profundo en plena calzada. Lo que para la municipalidad parece ser una solución provisoria, para los puntanos es una trampa mortal que pone en riesgo la vida de quienes circulan por una de las zonas con mayor flujo vehicular de la ciudad. Mientras los impuestos municipales siguen llegando, las respuestas de infraestructura brillan por su ausencia.
