Caminar por las inmediaciones del Instituto de Salud Mental en San Luis se ha vuelto una misión imposible y sumamente peligrosa debido al estado ruinoso de su infraestructura. El hundimiento de las veredas y las roturas en el cemento son trampas constantes para los peatones y pacientes que asisten diariamente al establecimiento en busca de ayuda. Es vergonzoso que una institución dedicada al cuidado de las personas esté rodeada de basura, escombros y caminos destruidos por la falta de inversión municipal y provincial. Los vecinos y trabajadores del sector están cansados de una gestión ausente que solo ofrece anuncios vacíos mientras la realidad en las calles muestra un deterioro sanitario y edilicio sin precedentes.
