El crimen de “Coca”, una enfermera retirada, reaviva las denuncias por la falta de un plan de seguridad integral y la ausencia de patrullaje efectivo en la capital puntana.
La ciudad de San Luis vuelve a ser escenario de un hecho de violencia extrema que expone la fragilidad del sistema preventivo provincial. Una mujer de 85 años, identificada cariñosamente por sus vecinos como “Coca”, falleció tras ser brutalmente agredida durante un robo en su propia vivienda, ubicada en la manzana 230 del barrio 119 Viviendas.
Los delincuentes irrumpieron en el domicilio de la víctima y la golpearon ferozmente hasta dejarla inconsciente. Según se informó, los atacantes huyeron del lugar tras sustraer:
- Dinero en efectivo.
- Un televisor.
- Un teléfono celular.
A pesar de haber sido trasladada con vida, la mujer no resistió la gravedad de las múltiples lesiones y falleció horas más tarde.
El asesinato de «Coca» no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una escalada delictiva sostenida que incluye asaltos violentos y ataques recurrentes a adultos mayores. Los vecinos del sector vienen denunciando desde hace meses una situación de abandono:
- Falta de prevención: Señalan al barrio como una zona liberada con escasa presencia policial.
- Emergencias sin respuesta: Acusan demoras permanentes de las fuerzas de seguridad ante los llamados de alerta.
- Vacío de estrategia: Critican la inexistencia de un plan que articule inteligencia criminal y control territorial real.
El hecho vuelve a poner en el ojo de la tormenta a la ministra de Seguridad, Nancy Sosa. Mientras la gestión oficial se apoya en operativos aislados, la realidad en los barrios periféricos evidencia una desconexión entre el relato gubernamental de “orden” y la inseguridad cotidiana. Sin estadísticas oficiales actualizadas ni criterios claros en la asignación de recursos, el crimen de esta jubilada deja al descubierto la incapacidad del Estado para proteger a los sectores más vulnerables.
