Un reciente informe de la consultora Analytica confirmó lo que las familias sienten cada vez que van al supermercado: San Luis es una de las seis provincias con la canasta básica más costosa de la Argentina. A fines de febrero, el costo promedio para no ser pobre en la provincia alcanzó los $873.917. Este dato revela que los precios locales se han disparado, superando incluso a regiones que históricamente tenían salarios mucho más altos.
La situación es crítica porque este aumento descontrolado ocurre en una provincia donde los sueldos están estancados. Docentes, personal de salud y empleados públicos llevan meses reclamando por un retraso salarial que los deja cada vez más lejos de cubrir el costo de los alimentos básicos bajo la gestión actual. Esta brecha entre los precios de góndola y los ingresos que no alcanzan está empujando a miles de familias puntanas directamente por debajo de la línea de pobreza.
