La desesperación de los vecinos se transformó en indignación absoluta. Tras más de dos semanas de canillas secas, el suministro se restableció con agua de color marrón y sedimentos, exponiendo el colapso de la infraestructura bajo la gestión municipal.
La paciencia de los residentes de la zona sur llegó a su límite. Lo que debió ser una solución tras 17 días sin suministro terminó convirtiéndose en una nueva preocupación sanitaria. Según los registros fílmicos de los propios vecinos, el agua que comenzó a salir por las cañerías es un líquido turbio y oscuro, totalmente inutilizable para el consumo o la higiene personal.
A través de videos registrados en sus hogares para visibilizar la situación, los damnificados mostraron cómo recipientes y bañeras se llenaban de un agua densa de color marrón. En uno de los registros, una vecina expresó su furia contra la administración del intendente Gastón Hissa, señalando que, tras 16 días sin agua, el recurso regresó con una suciedad evidente. La vecina cuestionó duramente la preparación del mandatario municipal, sentenciando que la gestión le ha quedado «inmensa» ante la magnitud del problema.
La falta de agua potable durante más de dos semanas, sumada a la pésima calidad del servicio al retornar, ha generado un clima de alta tensión en la zona sur. El líquido presenta una gran cantidad de sedimentos que impiden realizar tareas básicas como bañarse o lavar la ropa, además de representar un riesgo infeccioso para las familias. Este estado del agua evidencia una falta crítica de mantenimiento en las plantas potabilizadoras y en la red de distribución, lo que se traduce en un abandono oficial que obliga a los ciudadanos a costear agua mineral para cubrir sus necesidades básicas.
Este nuevo traspié administrativo agrava la imagen de una gestión que ya viene siendo cuestionada por la parálisis en los servicios esenciales. Mientras los impuestos municipales y los peajes provinciales continúan en aumento, la calidad de las prestaciones parece ir en sentido contrario. Los vecinos de la zona sur permanecen en alerta, esperando que el municipio garantice de manera inmediata un servicio digno y potable tras casi tres semanas de desidia.
