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SER «MAGO» EN ARGENTINA: ¿CÓMO VIVIR CON $1.128.398 Y NO SER POBRE? EL INDEC Y UNA CIFRA QUE GENERA ESCEPTICISMO

La reciente publicación del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) que establece que una familia tipo de cuatro miembros necesitó $1.128.398 en junio de 2025 para no caer en la pobreza, ha desatado una ola de incredulidad y debate en la sociedad argentina. La cifra, que busca reflejar el costo de la Canasta Básica Total (CBT), genera una pregunta que resuena en muchos hogares: ¿es realmente posible vivir dignamente con ese monto?

El dato oficial, difundido el 14 de julio, indica un aumento del 1,6% en la CBT respecto a mayo. Sin embargo, para gran parte de la ciudadanía, especialmente aquellos con salarios que apenas superan o ni siquiera alcanzan este umbral, la cifra parece desfasada de la realidad. «Hay que ser un mago para que cuatro personas vivan con esa cifra y no ser pobre», es un comentario recurrente en redes sociales y conversaciones cotidianas, evidenciando un profundo escepticismo sobre la metodología y los resultados del organismo estadístico.

La Canasta Básica Total incluye alimentos, indumentaria, transporte, salud, educación y otros gastos de subsistencia. No obstante, la percepción generalizada es que el costo de vida real, marcado por los precios en góndolas, alquileres, servicios y transporte, excede ampliamente lo que el INDEC considera como límite para no ser pobre.

«Esto es otra farsa del INDEC», se escucha con frecuencia entre quienes ven cómo sus ingresos se esfuman rápidamente en el día a día. La brecha entre los números oficiales y la experiencia de las familias argentinas se agranda, alimentando la desconfianza hacia las estadísticas públicas en un contexto de persistente inflación y deterioro del poder adquisitivo.

Mientras el INDEC presenta sus informes, miles de hogares argentinos continúan la «magia» diaria de estirar sus presupuestos, haciendo malabares para llegar a fin de mes y cubrir las necesidades básicas con ingresos que, según las propias estadísticas oficiales, deberían ubicarlos fuera de la pobreza, pero que en la práctica los sumergen en una lucha constante por la subsistencia. La discusión sobre la pertinencia de las mediciones y su impacto en la percepción de la realidad económica argentina sigue más viva que nunca.

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