En las últimas semanas se difundieron imágenes de personas vinculadas al Gobierno en el Caribe o posando tras la compra de costosos vehículos. En Educación también hay una predilección por las “escapadas” fuera del país. El discurso de austeridad que alguna vez se animó a declamar el oficialismo se hace añicos en medio de la crisis económica.
La gran estafa política que constituye el poggismo encuentra una de sus aristas en el discurso de austeridad, que es una máscara, una gigantesca puesta en escena sin ningún atisbo de realidad. El estado puntano se ha transformado en una auténtica agencia de trabajo para acomodar familiares, amigos y conocidos, quienes no tienen el más mínimo empacho en ostentar su costoso nivel de vida.
En medio de una brutal crisis económica y de reclamos de los empleados estatales para una urgente recomposición salarial, en las últimas semanas se han encadenado los escándalos que involucran a funcionarios por viajes al exterior y gastos ostentosos.
En una nota publicada por El Diario de la República, se muestra que Enzo Belzunce, colaborador de Victoria Poggi, hija del Gobernador, no tuvo ningún inconveniente en mostrar en sus redes sociales como disfruta una “escapada” en San Andrés, la isla colombiana ubicada en el Caribe.
Este medio aseguró que funcionarios del Ministerio de Educación, a pesar de todos sus problemas, también tienen una particular predilección por los viajes al exterior. La directora de Educación Obligatoria, Olga García, pasó un mes en Europa junto a su esposo, el asesor gubernamental Héctor Suárez. Por los pasillos de Terrazas aseguran que se “borró” en medio del escándalo del PANE, que causó intoxicaciones masivas en las escuelas.
Señalan que la directora de Gestión Educativa, Cristina Ramírez, habría viajado a Europa entre septiembre y octubre, cuando era subdirectora de Concursos Jerárquicos. Además, aseguran que Beba Barroso, secretaria privada del ministro de Gobierno, se fue veinte días a Estambul, en Turquía.
Hace poco se difundió la imagen de un médico del “Carrillo”, que es funcionario, con una flamante Ford Ranger en la puerta de la concesionaria. Si bien algunos aseveran que adquirió la camioneta tras un incidente que provocó la destrucción total de su auto, el hecho de ostentar la transacción provoca irritación.
A todo esto queda en “offside” o se transforma en un monumento a la hipocresía la labor que supuestamente cumple el secretario de Ética Publica y Control de Gestión, Ricardo Bazla, quien había recomendado a los funcionarios no subir fotos a las redes sociales de viajes al exterior para prevenir “malinterpretaciones”. Parece que ni en el mismo Gobierno lo escuchan.

