Transporte, Combustibles, Gas y Luz: Una Escalada de Tarifas Sostenida por la Inacción y la Necesidad Política
Las semanas inmediatamente posteriores al ciclo electoral han desatado una oleada de aumentos en servicios esenciales que impactan de lleno en los hogares puntanos. Lejos de la calma prometida en campaña, el ciudadano de San Luis afronta ahora un ajuste sincrónico impulsado por el Gobierno Nacional y el Gobierno Provincial.
El Gobierno Nacional, en su esfuerzo por contener la inflación y la tensión social durante el período electoral, mantuvo congelados o sub-ajustados varios componentes tarifarios. El costo de esa tregua política llega ahora con creces:
- Energía (Luz y Gas): El aumento promedio del 3,8% en gas y electricidad, efectivo desde el 1 de noviembre, es la consecuencia directa de una revisión tarifaria largamente postergada. Los usuarios de Distribuidora Gas Cuyana SA y los clientes de energía eléctrica ven cómo la decisión de reducir subsidios a nivel central se traduce en facturas más caras.
- Combustibles: La suba de la nafta y el gasoil fue gatillada por el descongelamiento parcial del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC). Es un golpe directo que encarece toda la cadena de costos, desde los fletes de mercadería que abastecen la provincia hasta el mantenimiento vehicular particular y empresarial, comprometiendo la economía regional.
La gestión del transporte público, responsabilidad de la provincia y los municipios, demuestra ser incapaz de contener la inflación. El resultado es que el pasaje se convierte en uno de los gastos fijos más dolorosos para las familias puntanas.»
- Transporte Urbano (Transpuntano): El boleto urbano en la capital puntana escaló a $870, acumulando un aumento que supera el 1.200% en un año. Un trabajador que utiliza el servicio a diario gasta aproximadamente $34.800 mensuales solo en pasajes.
- Transporte Interurbano: Las tarifas que conectan la provincia (como San Luis-Villa Mercedes, que roza los $5.500) se ajustan de forma constante, presionadas por los acuerdos salariales de la UTA y el costo del combustible que el Gobierno local no logra amortiguar.
Los aumentos de noviembre representan una doble pinza sobre la economía familiar de San Luis. Por un lado, el Gobierno Nacional ejerce una presión fiscal y tarifaria generalizada. Por el otro, el Gobierno Provincial y los municipios no encuentran una alternativa viable que no sea hacer pagar al ciudadano un transporte cada vez más caro. El resultado es que el puntano es el único que sale perdiendo.
