La realidad económica en la provincia ha llegado a un punto crítico donde sostener el hogar se ha vuelto una misión imposible para miles de familias puntanas. Según los últimos datos oficiales, el costo de vida ha escalado de tal manera que hoy se necesitan casi un millón cuatrocientos mil pesos mensuales para no caer bajo la línea de pobreza, una cifra que queda totalmente fuera del alcance de la gran mayoría. Esta crisis no distingue sectores y golpea con fuerza a quienes realizan tareas fundamentales para nuestra comunidad, como maestros, policías, bomberos y médicos, cuyos ingresos hoy no llegan a cubrir las necesidades más básicas. Entre el aumento constante de los alimentos, los servicios y el transporte, el bolsillo de los trabajadores se agota mucho antes de fin de mes, profundizando una brecha social que no para de crecer. Es un panorama alarmante que pone en evidencia la urgencia de soluciones ante una pérdida del poder adquisitivo que parece no tener techo en nuestra región.
