El panorama para los educadores puntanos ha alcanzado un punto crítico tras la difusión del último informe de la Unión de Trabajadores de la Educación Provincial (UTEP-SL). El reporte gremial, que analiza el periodo comprendido entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, revela una realidad devastadora: la inflación acumulada ha pulverizado el salario docente, provocando una caída real del 153% en el poder adquisitivo de los trabajadores de la educación en solo dos años.
Esta brecha abismal entre el aumento de precios y la evolución de los haberes ha dejado a gran parte del sector educativo por debajo de la línea de flotación económica. Según el informe de UTEP-SL, la escalada inflacionaria no ha tenido un correlato en las actualizaciones salariales otorgadas por el Gobierno provincial, lo que se traduce en un empobrecimiento acelerado de quienes tienen la responsabilidad de sostener el sistema educativo en San Luis. La pérdida de la capacidad de compra en términos porcentuales pone de manifiesto el fracaso de las políticas de recomposición aplicadas hasta la fecha.
Ante la contundencia de estos datos, la conducción de UTEP-SL formalizó una presentación ante el programa de Relaciones Laborales con un objetivo claro: exigir la convocatoria inmediata a Paritarias Docentes Provinciales. El gremio sostiene que la situación ya no admite más dilaciones ni parches temporales, ya que el salario actual ha dejado de cumplir su función básica de subsistencia. La nota presentada busca sentar al Ejecutivo en la mesa de negociaciones para discutir una recomposición real que detenga el drenaje de los ingresos docentes frente a una inflación que no da tregua.
El silencio del Gobierno provincial ante este reclamo profundiza el malestar en las escuelas. Mientras la gestión oficial se concentra en otros ejes, los docentes puntanos enfrentan el inicio de 2026 con salarios que han retrocedido a niveles históricos en términos de consumo real. La presión sobre Relaciones Laborales ahora es máxima, ya que de la apertura o no de esta paritaria dependerá el clima social y el normal inicio del ciclo lectivo en una provincia donde la educación parece haber quedado relegada en la lista de prioridades financieras.
