El tan esperado Presupuesto 2026 presentado por el gobernador Claudio Poggi ha encendido las alarmas en la provincia. A pesar de las promesas de campaña de terminar con el derroche y la burocracia, el proyecto de ley revela una radiografía financiera que, según los propios números, consolida la parálisis y la dependencia de los fondos nacionales
Cifras que Hablan: La Máquina del Gasto que No Frena
El proyecto de presupuesto, que asciende a $1,8 billones, destina la mayor parte de sus recursos a mantener la estructura del Estado, dejando poco margen para el desarrollo real de San Luis. Los datos clave del documento son contundentes:
- El 82% del presupuesto se va en gastos corrientes: Esto incluye sueldos, planes sociales y transferencias a municipios, un gasto que sostiene el funcionamiento del gobierno, pero no genera crecimiento.
- Solo un 18% para inversión: Del total, apenas una fracción se destina a proyectos que podrían impulsar la economía. De este escaso porcentaje, únicamente el 11% se destina a obras públicas, y la mitad de ese monto va directo a la construcción de viviendas.
- Aumento de la estructura de gobierno: Aunque en campaña Poggi prometió adelgazar la burocracia, la gestión ha visto una expansión de la cantidad de ministerios y funcionarios, lo que se contrapone directamente a sus promesas de campaña de “terminar con los gastos superfluos”.
El gobierno provincial resalta que un 60% de los recursos se asigna a educación, salud y seguridad, pero en la práctica, este dinero se utiliza para el funcionamiento básico del sistema, sin contemplar mejoras estructurales ni inversiones a gran escala.
Analistas económicos señalan que, lejos de impulsar la independencia económica, este presupuesto consolida la dependencia de la coparticipación nacional. Al destinar tan pocas «migajas» a la inversión real y al desarrollo, San Luis se condena a repetir los mismos problemas que enfrentaba en el pasado. Los números parecen dejar claro que, a pesar de la promesa de cambio, la realidad financiera de la provincia sigue el mismo rumbo de siempre, dejando a los trabajadores y a la ciudadanía con un futuro que no augura mejoras.
