Los trabajadores siguen a la espera de la nota de descargo presentada al ministro de Desarrollo Social. “Por reclamar por algo digno, ahora estamos sin el pan y sin la torta”, expresó uno de los damnificados. Fueron desvinculados hace diez días por protestar ante jornadas laborales extenuantes y viáticos miserables.
A pesar del discurso oficial, los aprietes a los beneficiarios de Inclusión Social de parte del Gobierno están a la orden del día. Uno de los ejemplos más notables de esta conducta abusiva se dio con el grupo de choferes pertenecientes al plan que pedían mejoras salariales y viáticos, y que fueron desvinculados en el acto. Los trabajadores exigen su reincorporación.
El régimen que se les pedía a los choferes era bastante exigente. Debían realizar viajes al interior e incluso fuera de la provincia con distintas dependencias de Gobierno. Señalaron que podían llegar a trabajar desde las 7:00 hasta las 23:00. A pesar de lo extenuante que podían ser las jornadas laborales, solo recibían 3 mil pesos de viáticos y su sueldo era de 400 mil pesos, el mismo que percibe el resto de los beneficiarios del plan.
Para pedir por mejoras, el 6 de febrero los choferes protestaron en el predio del Ministerio de Desarrollo Social. La reacción del Gobierno fue echarlos sin contemplación.
Julio Morcón es uno de los trabajadores desvinculados. Sigue en la calle y a la espera una respuesta a la nota de descargo que le presentaron a Gustavo Bertolini, el ministro de Desarrollo Social. “Por reclamar por algo digno, ahora estamos sin el pan y sin la torta”, expresó en declaraciones a medios periodísticos locales.
“El 6 de febrero, en medio del reclamo, cuando nos reunimos con el ministro nos dijo que no había plata, pero que iba a buscar analizar la situación y buscar las formas para atender nuestro reclamo. Sin embargo, a la tarde vía telefónica un tal Pablo (se supone que es el director de Inclusión Juan Pablo Torres) nos llamó para avisar que no pertenecíamos más al plan”, agregó.

