La gestión municipal lo promocionó como la solución definitiva, pero la primera crecida moderada tapó la obra y desvió el agua a las casas vecinas. Crece la indignación por el historial de proyectos fallidos e improvisación técnica.
Lo que el Municipio vendió como una obra de ingeniería moderna para terminar con los problemas del antiguo badén sobre el arroyo Juan Pérez, terminó convirtiéndose en un verdadero dolor de cabeza antes de su estreno oficial. Este domingo, una lluvia moderada bastó para dejar en evidencia que el nuevo puente de la Avenida del Deporte es, en realidad, un obstáculo para el agua.
A pesar de que el caudal del arroyo no fue extraordinario, la boca del puente se obstruyó rápidamente. Al no poder pasar por debajo de la estructura, el agua actuó contra un muro, desviando su curso e inundando por completo la calle La Tonada, su paralela.
Los vecinos, que esperaban una mejora en la seguridad vial, ahora temen por sus viviendas. «Si esto pasó con una crecida chica, ¿qué va a pasar cuando tengamos una tormenta fuerte de verano?», se preguntan con lógica preocupación los residentes del Balneario Municipal.
Este incidente no es un hecho aislado, sino que se suma a una lista de papelones urbanísticos que marcan la gestión actual en Merlo. La falta de asesoramiento técnico serio ha llevado a situaciones insólitas en los últimos meses:
- El fracaso de Ruta 1 y Carlos Gardel: Tuvieron que remover semáforos y canteros centrales poco después de instalarlos por errores de diseño.
- El asfalto «descartable»: El pasaje La Tonada tuvo que ser reconstruido íntegramente apenas días después de haber sido inaugurado.
Para la comunidad merlina, la boca del puente es notablemente insuficiente para el caudal histórico de los arroyos locales. El desborde del Juan Pérez vuelve a poner bajo la lupa la planificación de la obra pública municipal: ¿Se hicieron estudios de hídricos serios o se construyó «a ojo»?
Mientras el Municipio guarda silencio sobre si habrá que gastar más dinero público en reformar la obra antes de inaugurarla, el puente sobre el arroyo Juan Pérez ya se suma al catálogo de soluciones que terminan generando problemas más graves de los que intentaban resolver.
