Lo confirmó la máxima autoridad del establecimiento mercedino. El gobierno provincial sigue sumergido en la inacción, la negligencia y trata de manera desesperada de deslindar responsabilidades. Las advertencias de padres y docentes son desoídas. Una crisis gravísima que parece no tener fin.
La crisis generada por la precariedad absoluta en la que se maneja el Programa Alimentario Nutricional Escolar (PANE), que pone en riesgo constante a miles de alumnos en toda la provincia, parece no tener fin. Este jueves se confirmó que unos setenta estudiantes de la Escuela Técnica N°15 de Villa Mercedes se intoxicaron por ingerir viandas en mal estado, algo de lo que no se salvó ni siquiera el director del establecimiento educativo.
La máxima autoridad del colegio mercedino, Oscar Fanín, le confirmó a El Diario de la República que él se encuentra entre los damnificados. “No voy a dar notas en vivo. Si quieren, comuníquense con el Ministerio. Yo también estoy intoxicado, como los chicos”, señaló en un mensaje de voz vía WhatsApp.
El gobierno puntano sigue sumergido en la inacción, la negligencia y trata de manera desesperada de deslindar responsabilidades abonando teorías conspirativas extravagantes que resultan patéticas, como la de un sabotaje sistemático. Al adoptar esta actitud minimiza o directamente desprecia las innumerables advertencias que han realizado padres, tutores, docentes y hasta legisladores, en las que se ha hecho notar la pésima calidad de los alimentos distribuidos a través del PANE.
Un dato crucial, como el informe detallado de los proveedores del programa, sigue sin ser difundido por el Ejecutivo, lo que alimenta las sospechas de favoritismo en el otorgamiento del servicio y la inexistencia de controles de higiene o bromatológicos.
En el Gobierno apelaron nuevamente a los eufemismos y solo atinaron a decir que se está investigando la causa del malestar y que se han coordinado acciones entre el equipo del Programa Alimentario Nutricional Escolar (PANE), la secretaría de Ética Pública y Control de Gestión y el ministerio de Salud, “mientras se transmite tranquilidad a los padres y a la comunidad educativa”.
La última frase es un chiste de mal gusto, porque si hay algo que no puede transmitir este Gobierno a la comunidad educativa con la realidad del PANE es tranquilidad.

