Nuevamente una rotura en el acueducto sur deja a miles de vecinos con las canillas secas. La falta de soluciones definitivas por parte de SerBa y la gestión municipal genera indignación en los barrios afectados.
Lo que para la Municipalidad de San Luis es un «incidente momentáneo», para los vecinos de la zona sur es una realidad insostenible que se repite como un bucle infinito. Una nueva rotura detectada en el acueducto sur ha vuelto a interrumpir el suministro de agua potable, afectando a más de 15 barrios que, una vez más, deben racionar cada gota por tiempo indefinido.
A pesar de que los comunicados oficiales intentan transmitir tranquilidad informando que el personal de SerBa ya se encuentra trabajando, la paciencia de la comunidad se agotó. No es la primera vez (ni la segunda) que este tramo del acueducto cede. La recurrencia de las averías pone bajo la lupa la calidad de los materiales y la precariedad de las reparaciones realizadas anteriormente: arreglos temporales que no resisten la presión y terminan fallando a los pocos meses.
La lista de zonas damnificadas se extiende desde el Serranías Puntanas y las 500 Viviendas Sur hasta el Félix Bogado y el Padre Mugica. Miles de familias se ven obligadas a administrar reservas críticas de agua debido a una infraestructura que parece estar «atada con alambre».
Mientras la Municipalidad solicita a los vecinos «administrar de manera responsable» el agua, los ciudadanos se preguntan: ¿Cuándo será responsable la Municipalidad de ejecutar una obra definitiva que termine con este calvario?

