El gobierno anunció que el Mundial de Pelota vasca no se hará en la provincia y el Ministerio de Seguridad tomó como un mérito que haya récord de presos.
La secretaria de Deportes, Adelaida Muñiz, DESMINTIÓ al secretario de Deportes de la Nación, Daniel Scioli, sobre la realización del Mundial de Pelota Vasca en San Luis. ¿Qué está pasando detrás de escena?
En una conferencia de prensa, la secretaria de Deportes, negó que el Mundial de Pelota Vasca programado para octubre se fuera a realizar en San Luis.
Con la información que vertió y que por el modo en que presentó la cuestión la agencia de noticias oficial pareció lo más sobresaliente del encuentro con los periodistas, Muñiz contradijo nada más y nada menos que al secretario de Deportes de la Nación, Daniel Scioli, quien el miércoles había confirmado la realización del torneo en San Luis.
De hecho, el funcionario mileista (en sus inicios menemista y con paso por el kirchnerismo) subió a sus redes una foto con Xavier Cazaubon, presidente de la Federación Internacional de Pelota Vasca, “quien nos brindó detalles del Campeonato Mundial que se desarrollará en octubre de 2026 en la provincia de San Luis”. Scioli además celebró que “será la primera vez que se dispute un mundial de la especialidad en nuestro país, con la presencia de más de 800 atletas de 38 países y unos 30 mil aficionados de todo el mundo”. Parece que no será.
Muy suelta de cuerpo, la secretaria de Deportes dijo que el 29 de febrero de 2024 la provincia declinó de su postulación y que llevan un año y medio con la misma decisión, aunque algunos dirigentes puntanos del deporte tenían la esperanza de que el Gobierno Provincial reviera la decisión. Sobre el posteo de Scioli, el textual de la secretaria fue: “Lo vimos por ahí, pero no”. La precisión que brinda en sus informaciones Muñiz es la misma con la que gestiona un organismo que no para de recibir cuestionamientos. La semana pasada fueron los atletas en San Luis los que pidieron más apoyo.
Más allá de la imposibilidad que tendrá la provincia de organizar el evento, en las cuestiones un poco más serias, como la política carcelaria, también hay una necesidad por parte del Gobierno de resaltar algo que no tiene motivos de realce.
El miércoles, la Provincia anunció que tiene el récord histórico de personas detenidas en los complejos penitenciarios. Intentó adjudicarse esa noticia como un mérito de su gestión, una mirada tan polémica como disparatada.
Pareció ignorar la administración que el hecho de que haya más de mil internos en una cárcel representa –a los efectos económicos que tanto defienden, aun mandando funcionarios a Dubai- un gasto que debe asumir el Estado. Pero el factor clave es otro y viene de la mano de la exactitud de las Matemáticas: con la ineficiencia en la lucha contra la inseguridad instalada, la ley de la proporcionalidad nos enseña que si hay más personas detenidas es porque, indefectiblemente, se cometieron más delitos.
Entre las estadísticas que difundió el gobierno, hay una que dice que entre diciembre de 2023 y junio de 2025 –o sea, la administración actual de punta a punta- la población carcelaria aumentó un 15 por ciento. La línea consecuente de esos números indica que los delitos, por ende, aumentaron también en esa cantidad o más. Podrá decir el Gobierno (aunque no lo hizo todavía) que esos números se deben a la efectividad policial, pero cualquiera que haya sido víctima de un robo sabe que la posibilidad de recuperar sus cosas es ínfima.
Para hacer semejante anuncio, la ministra de seguridad, Nancy Sosa, brindó otra conferencia de prensa flanqueada por la directora del Servicio Penitenciario Provincial, Karina Mantelli, y por el subdirector, Juan Carlos Serrano. Más allá de lo impactante de la noticia –aún en los términos que intentó ponerlos el Gobierno Provincial-, la postura de los dos funcionarios carcelarios fue distendida, como si el hecho de una población carcelaria récord, con todo lo que eso implica, no fuera a molestarles sus semblantes. Incluso accedieron a posar sonrientes para la foto, como Muñiz al decir que la provincia se perderá una oportunidad única de hacerse conocer en todo el mundo.
La única que mantuvo su perfil estricto, severo, policial, duro, fue Nancy, a quien robarle (una metáfora muy adecuada) una sonrisa parece más difícil que pedirle que, de una buena vez, solucione el problema de la inseguridad.
