Mientras el Gobierno Provincial continúa de gira y sigue sin dar medidas contra la crisis, la realidad de las familias puntanas se cuenta en el ticket del supermercado. La primera semana de marzo registró la segunda suba más alta de todo el año en alimentos y bebidas, con un aumento del 1,6% en solo siete días.
Para entender por qué el sueldo ya no llega a mitad de mes, solo hay que mirar los productos básicos que más subieron en apenas una semana:
- Bebidas: Subieron un 3,6%.
- Aceites: Un 3,2% más caros.
- Azúcar y dulces: Aumentaron un 2,1%.
- Carnes: Subieron un 1,8%.
- Lácteos: Un 1,6% de aumento.
Casi todo el aumento de esta semana se debió a la suba en la carne y las bebidas. Estos dos rubros fueron los responsables de que la cuenta final sea mucho más pesada que la semana pasada. Aunque el discurso oficial intente ignorar el problema, la inflación mensual promedio sigue en un 4%, una cifra que castiga directamente el bolsillo de todos los sectores de la provincia.
Este escenario de precios descontrolados ha unificado el malestar en las calles. Ya no es solo un sector el que reclama; es el vecino común, el comerciante y el trabajador que ven cómo el Gobierno prioriza la propaganda mientras sigue sin dar respuestas ante la crisis.
La frase que hoy resuena en cada barrio de San Luis es clara: «La inclusión empieza en el recibo de sueldo». De nada sirven las recorridas oficiales si el trabajador y el jubilado ven cómo el aceite, la carne y la leche se vuelven artículos de lujo. La verdadera gestión se demuestra cuidando la mesa de los puntanos, no con marketing político.
