La empresaria y figura mediática confirmó el cese de actividades de su marca de indumentaria y calzado. Apuntó contra la estrepitosa caída de las ventas y el clima de tensión social que afecta a los principales polos comerciales.
El sector minorista enfrenta uno de sus momentos más críticos en el inicio de este 2026, arrastrando las consecuencias de un 2025 que los comerciantes definen como el peor ciclo de las últimas décadas. En este contexto, Marixa Balli anunció el cierre definitivo de sus puntos de venta, incluyendo su emblemático local de la calle Bogotá, en el corazón del barrio porteño de Flores. La decisión de la empresaria se fundamenta en una falta de demanda que volvió insostenible la permanencia de su marca en el mercado.
Para los analistas del sector, que una referente del polo comercial de Flores decida retirarse es una señal de alarma profunda. Este sector es históricamente conocido por su resiliencia y por ser el punto de venta masivo más importante del país. Sin embargo, según relató Balli, el desplome del consumo fue determinante. «Cerré el local de Bogotá porque no va gente. No camina gente», sentenció, marcando una ruptura en el flujo constante de compradores que solía caracterizar a la zona.
Además de la falta de ventas, la empresaria destacó el agotamiento ante el mal humor social y las constantes peleas en la vía pública, factores que impactan directamente en la operativa diaria y en el ánimo de los emprendedores. Esta situación de inviabilidad financiera la llevó a tomar la drástica medida de rescindir todos los contratos de su personal, ante la imposibilidad de afrontar los costos operativos y la presión impositiva con una caja prácticamente nula.
Como estrategia de salida, la marca ha iniciado una liquidación total de stock a precio de costo. Esta medida busca recuperar liquidez de manera inmediata para cerrar definitivamente una etapa en el rubro textil y de calzado. Con un tono de resignación, Balli concluyó que el hecho de que las ventas caigan en Flores —el sector más competitivo en precios— es el síntoma definitivo de una crisis que no parece dar tregua al comercio minorista.
Fuente: Data Diario
