Vecinos de San Luis alzan la voz ante una ola de robos y un gobierno que oculta cifras
Mientras el gobernador celebra en Buenos Aires y la ministra de Seguridad, Nancy Sosa, insiste en que «no hay más o menos delitos», los vecinos de la capital puntana viven una escalada de inseguridad que desmiente el discurso oficial. Los robos, cada vez más audaces y violentos, se multiplican en el centro de la ciudad, desatando la indignación y el reclamo de comerciantes y residentes.
La situación es crítica: en la esquina de Pedernera e Hipólito Irigoyen, delincuentes armados asaltaron el local MyF Apple y se llevaron más de 50 iPhones y una PlayStation 5. El hecho, que dejó un profundo impacto en el negocio, aún no tiene respuesta.
A unas cuadras de allí, la Clínica Bolívar sufrió un violento robo en pleno microcentro puntano. Un ladrón forzó una reja y robó dinero en efectivo, causando destrozos en el lugar. Desde el sanatorio, denuncian vivir un calvario de robos constantes: les sustraen desde picaportes y focos hasta el papel higiénico de los baños.
Los pequeños comercios tampoco están a salvo. Un kiosco en las calles General Paz y Belgrano fue víctima de dos intentos de robo en una semana. Videos difundidos por los comerciantes muestran la audacia de los delincuentes. La misma preocupación llevó a vecinos y comerciantes de la zona de la Avenida Lafinur a organizarse para exigir una mayor presencia policial y medidas concretas.
La ciudadanía se pregunta por qué, si «todo está bajo control» como insiste la ministra Sosa, el gobierno ha movido a los principales mandos policiales, empujando al retiro al subjefe de la fuerza. El mutismo de las autoridades sobre las fajas en la Jefatura, mientras los robos crecen, aumenta la sensación de desprotección. La realidad en las calles, donde los comerciantes como Matías García de “Panchitos” y Tomás Núñez de “MyF Apple” luchan contra la ola delictiva, contrasta drásticamente con el discurso oficial, evidenciando que la inseguridad no es una «sensación» para quienes la sufren a diario.
