Los maestros puntanos perdieron el equivalente a cinco meses de sueldo en dos años. San Luis encabeza el ranking nacional de miseria salarial.
Mientras el gobierno provincial habla de «cambio» y «recuperación», la realidad económica del sector docente es una catástrofe que avergüenza a la provincia. San Luis se ha consolidado como el peor lugar del país para ser maestro, encabezando el ranking nacional de pérdida salarial con un brutal retroceso del 40,4% en términos reales entre junio de 2023 y junio de 2025.
Este dato, proveniente de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (CGECSE) y del INDEC, no es una mera estadística: es la prueba de un robo silencioso y masivo al bolsillo de miles de familias puntanas.
Para dimensionar la magnitud del desastre, el economista Alejandro Morduchowicz (especialista en educación) fue lapidario: una caída del 40% en términos reales es equiparable a que un maestro de San Luis haya perdido el equivalente a casi medio año de sueldo en tan solo dos años.
El contraste es dramático: para que los maestros recuperen lo que el gobierno les quitó por la inflación y la ineficiencia, la provincia debería aplicar un aumento urgente del 67,9%, la cifra de recuperación más alta de toda Argentina.
Mientras el Gobierno de San Luis posa para fotos de marketing y se enreda en escándalos políticos, le está negando a sus docentes la posibilidad de vivir dignamente, condenando a los educadores (y con ellos a la calidad educativa de toda una generación) a ser los trabajadores peor pagos y más saqueados del sistema educativo nacional.
La situación ya no plantea un «desafío», sino un ultimátum a las autoridades: ¿Hasta cuándo van a seguir empobreciendo y robando el esfuerzo de los maestros puntanos?
