¿TODOS LOS AJUSTES PASAN POR EL BOLSILLO DE LOS PUNTANOS?
Según datos que exhibe el gobierno, la provincia de San Luis enfrenta una severa caída en la coparticipación nacional, con sus ingresos actuales un 20% por debajo de los niveles «normales» o históricos que solía percibir. La Directora de Finanzas y Recursos, Eugenia Sosa Herrera, manifestó su «preocupación» y advirtió que esta merma «compromete seriamente el funcionamiento de la administración».
Sin embargo, detrás de esta alarma por la baja de recursos nacionales, emerge una crítica contundente por parte de la ciudadanía y diversos sectores: el gobierno provincial parece estar utilizando la caída en la coparticipación como una conveniente excusa para justificar y ejecutar políticas cada vez más asfixiantes y la implementación de nuevos impuestos con un marcado carácter recaudatorio. La historia reciente en San Luis sugiere, para muchos vecinos, que cada vez que el gobierno anuncia una caída en los fondos coparticipables, no tardan en aparecer nuevos impuestos o se profundiza la falta de respuestas a los reclamos salariales.
Mientras la administración provincial lamenta la merma de fondos, la realidad golpea con dureza a los habitantes de San Luis. La provincia ostenta, vergonzosamente, uno de los salarios más bajos del país. En este contexto de empobrecimiento generalizado y pérdida de poder adquisitivo, resulta indignante que el gobierno actual, con una llamativa «soltura de cuerpo», plantee la posibilidad de seguir sacándole plata a la gente.
La crítica es clara: la preocupación por el «funcionamiento del Estado provincial» no puede traducirse en una mayor carga para ciudadanos que ya están al límite. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) que sitúa el primer semestre de 2025 como el sexto peor de los últimos diez años en transferencias reales, si bien grafica la magnitud de la crisis fiscal, no exime al gobierno local de buscar soluciones creativas y justas.
La sociedad puntana demanda transparencia y, sobre todo, empatía. Es inaceptable que, ante la disminución de fondos nacionales, la primera o única respuesta sea exprimir aún más los bolsillos de quienes menos tienen y más sufren el impacto de la inflación y los salarios estancados. El desafío para el gobierno provincial no es solo administrar una menor coparticipación, sino demostrar liderazgo y buscar alternativas que no recaigan, una vez más, sobre las espaldas de los trabajadores y las familias de San Luis.
