El descontento en la localidad de Fraga ha llegado a un punto crítico. Los vecinos denuncian una gestión municipal que prioriza la imagen y el deporte mientras las necesidades más elementales de la población quedan en el olvido.
La realidad cotidiana en Fraga dista mucho de las promociones oficiales. Mientras el municipio enfoca sus recursos y comunicación en gestiones deportivas y «fotos de ocasión», la comunidad enfrenta un abandono sistemático en áreas vitales que afectan directamente la calidad de vida de sus habitantes.
La crisis de los servicios básicos
Uno de los reclamos más urgentes se centra en la falta de agua potable. El servicio presenta fallas graves y, de manera contradictoria, el municipio solicita restricciones en el consumo a la población cuando la institución no garantiza el mantenimiento básico de la red. A este panorama se suma la falta de un camión regador para las calles de tierra, lo que agrava la situación ambiental del pueblo.
Salud y Obras: El peso de la desidia
La infraestructura y la salud pública muestran el costado más duro del desinterés municipal:
- Hospital sin médico: La localidad sigue sin contar con un profesional de guardia permanente, dejando a los vecinos desprotegidos ante emergencias.
- Obras paralizadas: La remodelación de la plaza principal es el monumento a la ineficiencia; a pesar de los plazos vencidos, sigue sin terminarse, privando a las familias de su principal espacio de recreación.
La crítica también alcanza la distribución de los recursos. Los vecinos señalan que la asistencia estatal es selectiva, obligando a muchas familias a costear por cuenta propia las actividades deportivas de sus hijos ante la falta de un apoyo municipal equitativo entre todos los clubes de la localidad.
La comunidad de Fraga es clara en su exigencia: la gestión pública debe dejar de ser un ejercicio de marketing y empezar a resolver los problemas estructurales de salud, agua e infraestructura que no pueden esperar más.
