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El triste espectáculo de retornar a San Luis

Foto: El Diario

Los ingresos a la capital puntana, y la red  caminera en general, exhiben un estado lamentable. Ondulaciones, baches y  falta de iluminación son solo algunas de las falencias. De ser una provincia modelo en esta área a quedar rezagada en el concierto nacional. ¿A dónde va el dinero de los peajes?

Hubo un tiempo, que hoy parece lejano, en el que el  puntano  que volvía a la provincia en auto o en otro tipo de vehículo lo hacía con orgullo y alivio. Es que comparaba los caminos y el avance en general de la infraestructura local con otras jurisdicciones y la diferencia que encontraba era muy notoria: rutas pavimentadas, autopistas, iluminación omnipresente e ingresos jerarquizados aún en las localidades más pequeñas.   

Sin embargo, hoy la realidad es diametralmente opuesta. Llegar, por ejemplo, de Mendoza a San Luis a través del acceso por la Santos Ortiz se ha convertido en un espectáculo deprimente. De noche es poco y nada lo que se puede ver a causa de la deficiente iluminación, escasea la señalización, la demarcación horizontal es inexistente, y el asfalto está ondulado y exhibe un profundo deterioro.    

El mismo escenario se replica si se accede a la ciudad de San Luis desde el este. La falta de iluminación y el pésimo estado de la carpeta asfáltica  le dan una lamentable  bienvenida a la capital provincial, tanto al puntano como al turista. Todo refleja desidia, abandono, poco amor a lo propio.    

Los sanluiseños hoy no se pueden jactar de su red caminera. No solo está estancada y deteriorada, sino que se ha quedado atrás del avance que tienen las provincias vecinas. Córdoba y Mendoza continúan con la expansión de rutas y autopistas para acompañar su crecimiento demográfico y económico, mientras que este proceso en San Luis ha quedado trunco.

Pero pedirle a este Gobierno que retome las grandes obras de infraestructura parece una utopía si se considera  que su máximo de capacidad hasta el momento ha consistido en realizar (supuestamente) tareas de mantenimiento y proyectos menores con los municipios.

Precisamente, el lamentable estado del pavimento en las rutas y autopistas evidencia que ese declamado mantenimiento se queda en la teoría.  ¿A dónde se canalizan los ingresos de los peajes provinciales, que durante la gestión actual se han incrementado en porcentajes muy por encima del índice inflacionario?  

Resulta inaceptable que la provincia muestre este nivel de abandono y dejadez en algo tan básico y tan importante como es su infraestructura vial. Es un insulto a  los puntanos, que durante largos años fueron una provincia modelo en relación a sus rutas y caminos. 

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