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El salario mínimo en 2025 solo alcanzó para comer 15 días

La realidad en las mesas argentinas ha sufrido una transformación dramática en los últimos cuatro años. Según el informe anual de la Fundación Colsecor, que analizó precios en 84 localidades del país, el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió su capacidad de cumplir su función más básica: garantizar la comida de todo el mes. Mientras que en 2021 un sueldo mínimo permitía cubrir la totalidad de la canasta alimentaria, al cierre de 2025 ese mismo ingreso apenas alcanzó para pagar los alimentos de las primeras dos semanas.

El deterioro ha sido constante y sin respiro. Durante el 2025, el costo promedio para que un adulto pudiera alimentarse fue de 153.526 pesos mensuales. Al comparar este valor con el salario mínimo, el dato es escalofriante: las familias perdieron casi 13 días de comida en solo cuatro años. Esto significa que, después de la segunda semana del mes, los recursos destinados a la alimentación básica simplemente se agotan, dejando a miles de hogares en una situación de vulnerabilidad extrema donde alimentarse dejó de ser una certeza mensual para convertirse en un desafío de supervivencia.

La brecha se explica por una carrera desigual entre los precios y los sueldos. Entre 2021 y 2025, el precio de los alimentos básicos registró un aumento acumulado del 1.659 por ciento, una cifra que pulverizó cualquier intento de actualización salarial. Esta tendencia descendente no tuvo interrupciones; año tras año, el poder de compra cayó, confirmando lo que se siente en la calle: el esfuerzo del trabajador ya no se traduce en tranquilidad, sino en una cuenta regresiva que termina mucho antes de que se acabe el calendario.

Este informe pone en evidencia que la inflación en el rubro de alimentos ha golpeado con más fuerza a quienes menos tienen. El hecho de que el salario mínimo haya perdido casi medio mes de capacidad alimentaria refleja que la crisis no es solo un número estadístico, sino una falta de platos de comida en los hogares. Lo que antes era un piso de dignidad para una familia tipo, hoy se ha convertido en un ingreso que se queda corto mucho antes de que llegue el siguiente cobro, transformando un derecho básico en un privilegio difícil de alcanzar.

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