Mientras el Gobierno de San Luis celebra una supuesta baja en el delito, los vecinos denuncian una realidad paralela. Crece la sospecha de que la caída en las estadísticas responde más al ocultamiento de información y a la falta de denuncias que a una gestión eficiente.
En un nuevo capítulo de lo que muchos consideran una «realidad fabricada», la ministra de Seguridad, Nancy Sosa, presentó ante el gobernador Claudio Poggi un informe con cifras que parecen describir una provincia distinta a la que caminan los puntanos. Con un supuesto descenso del 15% al 20% en robos y hurtos durante el 2025, el oficialismo intenta instalar una narrativa de éxito en la lucha contra la inseguridad.
Estadísticas vs. Realidad: La «Cifra Negra» del Delito
La celebración oficial se topó de frente con el crudo termómetro de las redes sociales y el reclamo vecinal. La crítica principal apunta a una maniobra deliberada: al no difundir los hechos en medios oficiales y desalentar la visibilidad del crimen, las estadísticas «bajan» mágicamente en los papeles, pero no en la vida real.
Muchos ciudadanos aseguran que los datos son engañosos porque ignoran la realidad de los barrios:
- El delito no declarado: Vecinos advierten que «hay robos que no se ven, no se atienden y no se declaran», lo que excluye miles de hechos de los informes oficiales.
- Zonas liberadas: Mientras la Ministra habla de «prevención», el reclamo de «vení al barrio a ver la inseguridad que hay» se repite como un mantra en las zonas periféricas, donde la policía parece brillar por su ausencia.
- Desconfianza institucional: La frase «dejen de mentir, cada día hay más robos» resume el sentimiento de una población que se siente desprotegida y burlada por informes de escritorio.
¿Gestión o Marketing?
Resulta peligroso que el Ministerio de Seguridad utilice estos datos para «ratificar el rumbo» cuando la brecha con la sensación térmica de la calle es tan profunda. Para los vecinos de la zona sur y otros sectores críticos, la gestión no se mide con gráficos de barras presentados en Casa de Gobierno, sino con la posibilidad de caminar por la calle sin ser asaltado.
La estrategia de invisibilizar el delito en los medios oficiales no hace que el delincuente desaparezca; solo logra que el ciudadano pierda la poca confianza que le queda en las instituciones. San Luis no necesita más «fotos de ocasión» con equipamiento nuevo; necesita una seguridad que se sienta en la puerta de la casa, no en un PowerPoint ministerial.
