La tarde de este lunes 2 de marzo de 2026 quedará grabada en la memoria de los puntanos tras un despliegue meteorológico digno de una producción cinematográfica. Lo que comenzó con un avance de nubes densas y oscuras, conocidas popularmente como «panza de burro», terminó transformando el paisaje urbano en un escenario de contrastes radicales.
Mientras el cielo se teñía de un gris plomizo amenazante, un fenómeno óptico se robó todas las miradas: un imponente arcoíris doble que cruzó el horizonte de punta a punta, bañando los barrios con una luz dorada irreal. La calma visual, sin embargo, duró poco. Casi en simultáneo, la actividad eléctrica cobró un protagonismo feroz, permitiendo capturar imágenes donde la delicadeza de los colores del arcoíris se ve atravesada por la violencia de potentes rayos que iluminaron la penumbra.
Los vecinos, entre el asombro y la precaución, inundaron las redes sociales con postales que muestran calles desiertas bajo nubes bajas y la electricidad surcando el aire. Aunque el espectáculo visual fue fascinante, las autoridades locales reiteran el pedido de circular con extrema precaución debido a la visibilidad reducida y la inestabilidad que persiste en la zona. Una jornada donde la naturaleza mostró, en cuestión de minutos, su faceta más bella y su cara más temible.


