áUn golpe en la mesa de Córdoba resuena en todo el país, dejando en evidencia la alarmante diferencia entre líderes que se preocupan por su gente y aquellos que parecen hacer oídos sordos al clamor popular. Mientras el gobernador cordobés, Martín Llaryora, toma medidas AUDACES para cuidar a sus jubilados, en San Luis, el gobernador Claudio Poggi, parece mantenerse impávido frente a las necesidades de los suyos.
La noticia que sacude al país llega desde Córdoba: ¡Llaryora anunció un INCREÍBLE aumento del 84,21% en el haber mínimo jubilatorio, que lo eleva a la impresionante cifra de $700.000 mensuales! Como si fuera poco, sumó un bono bimestral de $100.000 para quienes menos ganan. ¡Una verdadera patada al tablero contra la crisis que golpea a los adultos mayores!
¡Córdoba dice PRESENTE! ¿Y San Luis? ¡Un SILENCIO ATURDIDOR!
Mientras Llaryora consolida a Córdoba como una de las provincias con el haber mínimo jubilatorio más alto del país, en San Luis la situación de los jubilados y trabajadores es un verdadero calvario. Recordemos la reciente denuncia de ATE, revelando cómo el gobierno de Poggi duplicó los escandalosos «contratos fuera de escala», esos sueldos VIP de hasta 4 millones de pesos que van a parar a «militantes rentados» y «funciones ocultas».
¿Es posible que mientras el dinero fluye para el «aparato político encubierto», los abuelos de San Luis sigan esperando una mano? El contraste es brutal: en Córdoba, se pone la plata donde se necesita, en los bolsillos de quienes dedicaron su vida a trabajar. En San Luis, parece que la prioridad es otra: engrosar la nómina de «ñoquis» y sueldos millonarios que contradicen cualquier discurso de «austeridad» o «fin de los privilegios».
¿Hasta cuándo el «oído sordo» en San Luis?
La decisión de Llaryora no solo es un alivio para miles de familias, sino que envía un mensaje claro: se puede gobernar con empatía y priorizando a los que más sufren. ¿Por qué entonces en San Luis, donde se denuncian manejos turbios de fondos y se recortan programas, no hay una respuesta similar para los jubilados que hoy apenas llegan a fin de mes?
La gente de San Luis está harta de las promesas incumplidas y los privilegios. Mientras Córdoba celebra un acto de justicia social, en nuestra provincia el reclamo es cada vez más fuerte: ¡Gobernador Poggi, es hora de escuchar a su gente! ¡Es hora de poner el dinero donde verdaderamente importa, no en los bolsillos de unos pocos! El pueblo sanluiseño exige la misma defensa que hoy reciben sus pares cordobeses. ¡La comparación es inevitable y la indignación crece!
