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Lo que debía ser el broche de oro para la 37° Fiesta Nacional de la Calle Angosta se transformó en un escenario de reclamos y caos organizativo. El furor por ver a Damián Córdoba superó cualquier previsión, derivando en una situación de riesgo cuando cientos de personas intentaron ingresar a empujones, derribando el vallado de seguridad ante la falta de respuestas de los controles.

El conflicto estalló cerca de las 22:00 horas, cuando el acceso se vio colapsado y los portones fueron cerrados abruptamente al superarse la capacidad del anfiteatro Alfonso y Zavala. Esta decisión, sumada a la falta de información clara, provocó que la multitud comenzara a presionar contra las vallas, generando avalanchas y momentos de pánico en los ingresos.

Testigos y asistentes denunciaron una grave falla en la logística y seguridad del evento:

  • Fallas en el control de aforo: El predio se vio desbordado por una concurrencia que superó las previsiones, dejando a miles de personas fuera del recinto en condiciones de inseguridad.
  • Incidentes en el vallado: La tensión escaló cuando los fanáticos, en su afán por entrar, forzaron las vallas, lo que derivó en forcejeos directos con el personal policial y de seguridad privada.
  • Falta de previsión: Los asistentes criticaron duramente a la organización por no garantizar un ingreso fluido y seguro, considerando que se trataba de la noche de mayor convocatoria del festival.

Si bien los números oficiales intentarán maquillar la jornada como un «éxito de público», la realidad en los accesos dictó una sentencia mucho más oscura: la organización fracasó rotundamente en su deber de garantizar la integridad física de los asistentes. Lo ocurrido no fue un simple «desborde», sino una muestra de falta de previsión alarmante que puso en duda los protocolos de seguridad para eventos de tal magnitud.

La comunidad mercedina hoy cuestiona si la protección del ciudadano fue realmente una prioridad o si el espectáculo estuvo por encima de la seguridad. El cierre de esta edición deja un sabor amargo y una demanda urgente de respuestas ante lo que pudo ser una catástrofe irreversible.

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