Una mujer fue brutalmente golpeada y encerrada junto a su hija en un intento de usurpación. La inacción de las autoridades y la falta de prevención en zonas críticas dejan a los vecinos a merced de la delincuencia más violenta.
La imagen de Jessica (41) es el retrato del fracaso de las políticas de seguridad en la provincia. Con el rostro desfigurado y tras haber vivido una noche de terror, su caso expone una realidad que el Ministerio de Seguridad parece ignorar: hay zonas de la ciudad donde la ley no llega y los delincuentes actúan con total impunidad.
El pasado martes, en la intersección de Ruta 3 y Granaderos Escudero, tres individuos (dos mujeres y un hombre) irrumpieron en la vivienda de Jessica. No fue un simple robo; fue una cacería. Tras golpearla salvajemente, los agresores utilizaron el celular de la víctima para tenderle una emboscada a su hija.
Al llegar, la joven fue encerrada junto a su madre. Los atacantes utilizaron cadenas para sellar las puertas, transformando el hogar en una celda de tortura bajo amenazas de muerte. El motivo: quedarse con el terreno que Jessica habita legítimamente desde hace un año.
Este hecho no es un incidente aislado, sino el clímax de un conflicto que llevaba dos meses de alertas ignoradas. Mientras desde el Ministerio de Seguridad se promocionan operativos y tecnología, en las periferias los vecinos denuncian una zona liberada.
- Falta de prevención: Los conflictos en el sector eran conocidos, pero la ausencia de patrullaje preventivo permitió que los agresores planificaran un secuestro con total libertad.
- Respuesta tardía: La seguridad no puede limitarse a tomar una denuncia una vez que la víctima ya fue golpeada y privada de su libertad. La función del Ministerio es prevenir, no solo registrar heridos.
- Abandono tras el hecho: Tras lograr escapar y radicar la denuncia en la Justicia provincial, la familia sigue viviendo en la misma zona que sus agresores. ¿Qué medidas de protección real ha dispuesto el Ministerio para evitar que Jessica sea atacada de nuevo esta noche?
La comunidad se pregunta si es necesario que ocurra una tragedia fatal para que el Ministerio de Seguridad deje la comodidad de las oficinas en Terrazas del Portezuelo y brinde seguridad real en los barrios. El uso de métodos medievales —como encadenar personas— en pleno 2026 es un llamado de atención ensordecedor que las autoridades no pueden seguir ignorando.
La justicia ya tiene el caso, pero la seguridad de los ciudadanos es una deuda pendiente que hoy sangra en el rostro de Jessica.
