El establecimiento estaba diseñado para el nivel inicial, primario y secundario, pero ahora son escasas las posibilidades de que se pueda retomar su edificación. Un paisaje de ruinas y desolación que contradice el discurso oficial de que la educación es una prioridad.
El gobernador Claudio Poggi dice que la educación es una de sus principales políticas de estado. Pero a confesión de partes, relevo de pruebas: la realidad refleja que las decisiones del cordobés han generado un enorme perjuicio al sistema educativo, principalmente en todo lo relacionado a su infraestructura. La Escuela de Nogolí es un ejemplo paradigmático.
La megaobra educativa estaba diseñada para el nivel inicial, primario y secundario y fue paralizada por decisión del gobierno provincial, con pocas posibilidades de que pueda retomarse su edificación. El establecimiento iba a tener capacidad para unos 500 alumnos y un diseño basado en la sustentabilidad y las energías renovables. La escuela daba una solución esencial a chicos que debían viajar a otras localidades para iniciar o completar sus estudios.
El proyecto inició su ejecución a mediados del 2023, durante la gestión anterior, y su construcción se prolongó hasta los primeros meses del 2024, con un avance que había llegado al 30 por ciento. La inversión era de $1.394.951.523 y el plazo de ejecución de 365 días. Si no hubiera sido por la decisión de Poggi, hoy la escuela debería estar finalizada y en funcionamiento, brindando educación a niños y adolescentes de Nogolí y de localidades cercanas.
Señalan que la paralización del proyecto causa graves problemas a los vecinos de Nogolí. El edificio construido se encuentra con gran parte de la obra gruesa en planta baja finalizada, y con las columnas de proyección para la ejecución del piso superior.
En vez de generar progreso, esta gestión genera ruinas. Imperdonable.


