Álvaro Biderman, quien recorre toda la Argentina a caballo para dar a conocer los beneficios de la equinoterapia, vivió momentos de mucha angustia en una zona desolada de nuestra provincia. En medio de su travesía, se encontró con una situación límite: sus caballos se habían quedado sin agua y no tenía forma de hidratarlos.
Cuando la desesperación empezaba a ganar terreno, Álvaro se topó con un santuario de la Difunta Correa. Allí, se encontró con cientos de botellas de agua dejadas por los fieles como ofrenda. Ese hallazgo, que él mismo describió como un milagro, permitió que sus animales pudieran beber y recuperar las fuerzas necesarias para continuar el viaje.
Esta historia, que el propio viajero compartió en sus redes sociales, conmovió a muchos. La Difunta Correa es una de las figuras más queridas en toda la región de Cuyo y en San Luis. Es muy común que los devotos dejen botellas de agua en los santuarios como señal de agradecimiento o pedido, y esta vez, esa muestra de fe terminó siendo providencial para salvar a los animales de un viajero solidario.
