Mientras Vialidad Provincial brilla por su ausencia, los vecinos de La Toma, Paso del Rey, Los Membrillos y Cerros Largos denuncian un abandono estructural que los deja aislados. «Fue perder el tiempo reunirse con ellos», aseguran los damnificados ante la falta de respuestas.
La paciencia de los habitantes del interior del Departamento Pringles se agotó. Las rutas provinciales 10 y 41, ejes fundamentales para la conectividad de la región, se han transformado en el monumento a la desidia oficial. Entre pozos, huellas profundas y un mantenimiento inexistente, los tramos que unen La Toma con Paso del Rey y Los Membrillos con Cerros Largos son hoy trampas intransitables para cualquier vehículo.
El malestar estalló nuevamente en las redes sociales tras la denuncia de Javier Rodríguez, un vecino que expuso la frustración de años de gestiones inútiles. «Hace más de dos años que venimos pidiendo soluciones. Tuvimos una reunión con el exdirector de Vialidad, pero solo fue perder el tiempo», disparó.
La crítica apunta directamente a la hipocresía política: los vecinos señalan que los funcionarios conocen perfectamente el estado de los caminos, pero solo se dignan a transitarlos cuando necesitan el voto. «Tendrían que recorrer el departamento, así como lo recorren cuando andan en busca de votos», sentenciaron, marcando la distancia abismal entre el discurso oficial y la realidad del barro y la piedra.
El abandono de las rutas ha traído consecuencias colaterales que afectan la vida digna de las familias de la zona. Lo que antes era un sector con servicios, hoy parece una «zona liberada» por el Estado:
- Salud y Seguridad: Sin caminos, no hay ambulancias ni patrulleros que lleguen a tiempo.
- Desmantelamiento: Vecinos denuncian que la zona ha perdido escuelas y salas de primeros auxilios, profundizando el desarraigo.
- Prioridades invertidas: La indignación crece al ver que el presupuesto provincial aparece para eventos de gran visibilidad, como el rally, pero desaparece cuando se trata de infraestructura básica para el ciudadano común.
Hasta el momento, ninguna autoridad de Vialidad Provincial ni del Ministerio de Obras Públicas ha dado la cara ante los constantes reclamos. Mientras el Gobierno se llama a silencio, los vecinos de Pringles siguen lidiando con el aislamiento, demostrando que, para el Ejecutivo provincial, el interior solo existe en el calendario electoral.
